martes, 13 de noviembre de 2012

Jardín vertical ‘made in Sevilla’

Jardín vertical ‘made in Sevilla’

La instalación está inspirada en el hito de la arquitectura moderna de los años 30 Jardín suspendido del arquitecto brasileño Roberto Burle Marx
enviada por Ecoticias



17 metros de ancho y más de 2 metros de alto son las dimensiones del jardín vertical que desde principios de septiembre recibe a los visitantes de la Clínica USP Sagrado Corazón, situada en el barrio sevillano de Bami.
La instalación está inspirada en el hito de la arquitectura moderna de los años 30 Jardín suspendido del arquitecto brasileño Roberto Burle Marx y su diseño fue encargado por la firma de arquitectura Peinado Arquitectos a la spin-offde la universidad de Sevilla Terapia Urbana.
Detrás de las más de 1.400 plantas que componen este jardín, instalado en el vestíbulo de la cínica, hay tres patentes desarrolladas por investigadores del departamento de Ciencias Agroforestales de la E.T.S de Ingeniería Agronómica de la US: Rafael Fernández, Luis Pérez y Antonio Franco.
Idener, otra empresa de base tecnológica de la universidad, ha sido la encargada de desarrollar la automatización y telecontrol de esta instalación.
Según los investigadores, estas patentes fueron el principal impulso para la creación de la spin-offTerapia Urbana.
"En esta instalación se han utilizado los últimos avances en investigación sobre cultivo de vegetación en superficies verticales” señala Fernando Hidalgo, arquitecto de la firma.
Tanto el procedimiento de fabricación del sustrato especial Fytotextil® para el cultivo y desarrollo de plantas en este tipo de estructuras verticales, como el sistema de acondicionamiento bioclimático y el sistema modular de reducido espesor y material flexible para el cultivo de vegetación en superficies verticales, están protegidos y explotados por Terapia Urbana, añade Hidalgo.
Así, dice, "este jardín cuenta con una sofisticada tecnología que garantiza su correcto funcionamiento con un impacto de mantenimiento mínimo".
Funcionamiento
Un ordenador industrial PLC situado en el sótano del hospital controla y gobierna todo su funcionamiento, mediante un autómata que regula los ciclos de riego necesarios, analiza la calidad del agua empleada, añade nutrientes en caso necesario, regula su nivel de PH , envía alertas cuando es preciso tomar medidas correctivas, explica la empresa.
El jardín está diseñado para que sea sostenible: el agua sobrante del riego se recoge en la base del jardín y se conduce a un depósito de decantación de la suciedad más pesada, dirigiendo el excedente a otro depósito donde se acumula y se controla su calidad mediante diversas sondas, para posteriormente volver a ser reutilizada en el riego.
Asimismo diferentes componentes del sistema garantizan, por un lado, la oxigenación del agua acumulada para evitar la aparición de bacterias y por otro, la eliminación de patógenos que pudieran provocar problemas de legionela.